Esta vez le doy la vuelta a la tortilla y voy a partir de una expresión en español para llegar a la expresión en inglés y usarlo de excusa para presentaros este vídeo, que me hace especial ilusión. Antes de comentar la expresión, os contaré lo más resumidamente que pueda cómo se ha gestado desde sus orígenes.

Hace ya bastantes años, uno de mis clientes franceses escuchó mi voz hablando por teléfono y me sugirióque les locutara unos cursos de formación interna que les había traducido. En el momento del encargo entré en pánico porque yo no era profesional de la locución ni había recibido formación para ello. Toda mi experiencia con la voz se reducía a mis breves incursiones en cabina como intérprete simultánea. Les fui sincera, mas les mostré mi entusiasmo por el proyecto y les ofrecí dos presupuestos: uno profesional –que subcontrataría– y otro que definí como «casero», en el cual una servidora, micro in ristre, lo daría todo para ser la voz en off más clara que pudiera lograr. Al tratarse de un vídeo formativo para uso interno, optaron por esta última opción y sin saberlo, encendieron la chispa que me llevó a interesarme por el doblaje, también como traductora, para ver en primera persona qué pasaba en el último eslabón de la cadena con el guion que yo traducía y el ajustador adaptaba, antes de llegar a la pantalla. Empecé a hacer cursos de locución y me contrataron para locutar audiodescripciones para ciegos y como no quería quedarme ahí y me gusta aprender de [casi] todo, probé con varios talleres y clases particulares de doblaje y tanto me fascinó que ahí sigo, disfrutando como una enana e intentando aprender a jugar con la voz y a hacer experimentos como este o el de la marioneta Laila, ¿os acordáis? Y así, un buen día, se me ocurrió estrenarme como (mini)guionista inspirándome en una anécdota que me contaron y surgió este vídeo de animación, que muchos ya habéis visto, y a quienes aún no lo habéis visto, aquí os lo djeo y espero que os guste. Para evitar spoilers, ahora deberíais ver el vídeo antes de continuar leyendo la entrada… o no, tampoco destripo nada.

 

El vídeo lo he titulado «Aquí hay gato encerrado» y en inglés, he jugado con la traducción de esta expresión («I smell a rat»), que se utiliza con ese mismo sentido. Otra traducción alternativa sería: «huele a chamusquina». Para tradudir el título de este vídeo, sustituiría «rata» por «gato» y quedaría: «I smell a cat» (que no os conduzca a error, esto es un juego de palabras, no una expresión hecha). Supongo que no os ha pasado desapercibido el hecho de que, en español, usemos al felino y, en inglés, al roedor. La etimología de la expresión en inglés no está clara y existen varias teorías; una de ellas apunta a la capacidad olfativa del gato capaz de detectar la proximidad de un roedor, aun sin verlo, lo que le hace sospechar e intuir que algo va mal, si bien, no puede confirmarlo con la vista.

Indagando sobre el origen de la expresión en castellano, que se remonta a los siglos XVI y XVII, he descubierto que nada tiene que ver con animales. «Gato» era el nombre que recibía el bolso o talego donde se guardaba el dinero y que para evitar hurtos, la gente ocultaba como podía entre la ropa o en lugares insospechados. Los amantes de lo ajeno solían utilizar la consigna «aquí hay gato encerrado» para avisar a sus compinches cuando había algo que merecía la pena hurtar.

Pues bien, con este vídeo he decidido recaudar fondos para la lucha contra el cáncer, enfermedad que, por desgracia, todos hemos vivido más o menos de cerca y que gracias a la investigación, personas como mi madre hoy pueden decir que lo han superado. Y como la cosa va de vídeos y este fin de semana ya es Nochebuena, aprovecho para felicitaros las fiestas con este vídeo.

MBJ

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